El nuevo método para crear tu marca personal en tiempo récord
Richard Cichero
5 capítulos · 22 min
kindle
La IA es un multiplicador, no un creador. Estos son los primeros cinco capítulos de Marca IA: cómo construir la base de tu marca personal antes de que la inteligencia artificial la multiplique.
Imagina por un momento que tienes en tu bolsillo una llave maestra, una herramienta capaz de desbloquear todo tu potencial y proyectarlo al mundo en tiempo récord. Esa llave existe, y se llama Inteligencia Artificial. Pero antes de que empieces a soñar con robots escribiendo tus posts u hologramas con tu cara haciendo videos por ti, déjame aclararte algo crucial: la IA es un multiplicador, no un creador1247.
Piénsalo así: si multiplicas cero por cien, ¿qué obtienes? Exacto, cero. Del mismo modo, si no tienes una base sólida para tu marca personal, ni la IA más avanzada del mundo podrá ayudarte986. Por eso, este libro está dividido en dos partes fundamentales.
En la primera mitad, vamos a sumergirnos en lo esencial. Vamos a despertarnos juntos, a descubrir tu talento único, a aprender cómo posicionarte en tu nicho, cómo crear contenido que enganche y cómo construir una presencia online que realmente refleje quién eres. Te enseñaré las estrategias que he utilizado para pasar de ser un completo desconocido a vender obras digitales por más de $10,000 dólares. Quizás no estás buscando vender arte, no importa, porque los principios y estrategias que te enseño son para cualquier profesión o industria.
Esta primera parte es crucial. Es donde sentaremos las bases de tu marca personal, donde aprenderás a contar tu historia de una manera que resuene con tu audiencia, donde descubrirás cómo crear ese "efecto halo" que hará que la gente quiera seguirte y comprar lo que ofreces. Solo cuando hayamos dominado estos fundamentos, cuando hayamos creado algo valioso para multiplicar, pasaremos a la segunda mitad del libro. Ahí es donde entra en juego la magia de la IA. No me gusta hablar de las herramientas ni comentar sus beneficios hasta que no entiendas las bases del juego. De que te sirve saber que hay un robot que construye Árboles de levas en tiempo récord, si ni siquiera sabes qué es y para qué sirve. Por si no sabías, estoy hablando de una parte del motor de tu coche.
En la segunda parte del libro, te mostraré cómo utilizar herramientas de IA para amplificar tu voz, potenciar tu creatividad y multiplicar tu productividad a niveles inimaginables.
Imagina poder crear en una tarde el contenido que antes te llevaba un mes. Imagina tener un equipo de “profesionales virtuales" trabajando a toda velocidad para hacer crecer tu marca, cada uno con una especialidad única, desde escribir emails persuasivos hasta diseñar imágenes impactantes para tus redes sociales. Y lo mejor de todo: imagina poder hacer todo esto sin perder tu esencia, tu voz única, esa chispa especial que te hace ser tú.
Antes que nada quiero dejarte bien clara mi postura sobre la IA, yo no estoy a favor de tener una Marca Robot, con esto me refiero a una marca personal automatizada que cree contenido sintético sin parar y que a los clientes le mande mensajes automáticos todo el tiempo cómo si fuera una contestadora. Yo creo en una Marca IA, una marca personal que se potencia con la Inteligencia Artificial, pero siempre está bajo la directiva de su creador. Cada post, cada contestación, cada idea será supervisada por su creador. Porque intentamos avanzar rápido, no ser un robot.
Hoy vamos a despertar esa marca personal que llevas dentro, y lo haremos utilizando tanto estrategias probadas como las herramientas más avanzadas que existen hoy en día. Si yo pude hacerlo en tan solo un mes, tu también podrás.
Capítulo 2
Este libro es un despertador.
Este libro es un despertador. Es hora de que despiertes. Todo este tiempo has estado creando marcas de todo tipo, proyectos con nombres originales, que hoy en día solo tú recuerdas. Has probado un emprendimiento, otro, y otro más. Y has fallado. Estás cansado. Puedo entender completamente ese sentimiento. Yo también estuve cansado.
Pero tengo buenas noticias para ti: puedo ayudarte. Porque si has estado creando proyectos y emprendimientos, significa que hay un don en ti742, un talento que Dios puso dentro tuyo y que necesitas sacarlo, transmitirlo, impactar con él. Eso es lo que llamamos "marca personal". No es un logo, no es una tipografía linda, ni una paleta de colores, eres tú empaquetado con todos tus errores y fracasos1834, pero también con todos tus éxitos y resultados.
Me molesta un poco la palabra Marca Personal, ¿a ti también? ¿Dónde descargo una marca personal? ¿Cuánto cuesta?… La palabra tiene tan poca importancia y trascendencia que parece un trámite o un tipo de documento. Más allá de esta palabra, yo lo que busco es que la gente te escuche, se beneficie de los consejos que das y te pague mucho por eso. Quiero que seas un referente.
Un referente es aquel que sabe quién es, que tiene muy en cuenta sus experiencias, sus dificultades, sus resultados, sus estudios, sus movimientos y sus éxitos, y que todo esto lo empaqueta en una marca personal para ayudar a la gente y ayudarse a sí mismo.
Piénsalo por un momento: nadie puede venir a discutirte que fracasaste en cinco proyectos. Nadie puede discutirte que tuviste dificultades en cinco relaciones. Nadie puede discutirte los fracasos que tuviste. Pero de la misma manera, nadie puede discutirte los éxitos que lograste: el hijo bien criado que tienes, la carrera que pudiste hacer, el éxito monetario que tuviste en un momento, lo bien que te fue en un trabajo, o lo mucho que sabes sobre un tema. Todas esas cosas no se pueden quitar, es una mochila que llevas pegada a la espalda. Todo eso es parte de quién eres. Sin eso, tú no eres nada.
Ahora que ya sabes esto, entiendes que hay una oportunidad aquí. Todo eso que tú eres, se tiene que empaquetar de alguna forma y ofrecérselo al público para que eviten errores que tú mismo cometiste y logren obtener tus resultados de forma más simple e inmediata.
En este libro vengo a transmitirte un mensaje importante. Vengo a tratar de empujarte, correrte del camino que estás pensando transitar. Deja de soñar en construir una nueva marca que no seas tú mismo. No es el momento de empezar otro emprendimiento con un nombre nuevo y ver si funciona. Tienes las probabilidades en contra si lo haces de esa forma. Eso puede ser parte de la estrategia, pero no es la estrategia en sí.
Imagina que eres un árbol de Navidad. Los adornos son las marcas, son lo que decora ese árbol. Pero incluso si esos adornos no existieran, seguiría estando el árbol. Y si solo te concentras en crear adornos pero no formas el árbol primero, si no lo muestras a la gente, entonces esos adornos no se sostienen en el aire. Se caen, y cuando se caigan, no quedará nada.
Eso es lo que tienes que entender: tú eres el árbol de esos adornos. Es más importante que tú crezcas, que el árbol crezca, ahora más que nunca.
"Pero Richard, el dueño de CocaCola cuando inició no tenía una marca personal…" Eso pasó hace 100 años, ya déjalo. Ahora es otro momento de la historia, te estoy diciendo que ahora hay herramientas que permiten crear influencers que parecen personas reales con Inteligencia Artificial, y que ahora mismo sus creadores están ganando 10.000 euros al mes con ellos. De locos. Ni siquiera podemos comparar a una marca que se creó hace 10 años con una que se formó este año. Por eso cuanto antes entiendas que tu persona cada vez va a ser más valiosa que una marca (un nombre cool y un loguito), y cuanto más rápido sepas sobre estas nuevas tecnologías, más oportunidades de éxito tendrás.
Te vengo a animar porque sé que estás cansado. Te vengo a contar mi propia historia. Te vengo a dar las herramientas más impresionantes que hayas visto y la metodología perfecta para desarrollar tu marca. A ti que ahora ves límites, que ves problemas, que no quieres aparecer en cámara, que no sabes hablar en público, que no te gusta escribir… a ti te vengo a dar la inspiración de por qué deberías desarrollar tu marca personal.
Ahora lo que necesitas es sentirte firme como un pino, y que la gente se maraville con el árbol de navidad que eres. Porque si estás firme como un árbol, no importan los adornos que le pongas. Aunque estos se caigan, aunque haya malas experiencias, tú sigues ahí y la gente seguirá llegando a ti.
Cuándo tengas tu propia marca personal creada, podrás crear múltiples proyectos si así lo deseas. En uno hablarás de desarrollo personal, en otro de espiritualidad, en otro de finanzas, etc. Y aunque hayas creado una marca y productos para cada uno de esos temas, tú sigues siendo un roble. Porque si estos proyectos fracasan, la gente te seguirá queriendo, seguirá queriendo consumir el próximo producto que saques.
Quiero que leas este libro pensando en ti, en empaquetarte a ti mismo, en ser tú el producto. La mejor parte es que si lo haces, con el conocimiento adquirido aquí podrás crear cualquier tipo de marca en el futuro, de forma mucho más rápida, además de que se sostendrá en el tiempo porque tendrás las bases necesarias. Entenderás por qué las cosas no han funcionado antes para ti y visualizarás nuevas oportunidades que hoy no estás viendo.
Pero recuerda que este libro es un despertador. Llegó la hora de tomar acción. No vamos a cambiar las cosas en dos o tres años de duro trabajo. No. Esto es algo que tenemos que resolver en un mes. Esto es algo que tiene que ser ya. Aquí contarás con los conocimientos y las mejores herramientas para desarrollarla en tiempo récord.
No te estreses mucho con el “¿de qué voy a hablar?”, aquí no nos tenemos que casar con un tema o con un solo nicho. Puedes variar en el tiempo. Completamente. Si hoy te interesan los coches, mañana puedes ir y hablar de medicina. No nos preocupemos por eso. Puedes variar totalmente porque la marca personal eres tú, y tú eres un ser dinámico.
Pero sí es necesario que ahora te enfoques, porque obvio, no puedes estar hablando de 50 cosas a la vez. Esto no es un Gran Hermano, que todos estemos aquí para ver tu reality show. No. Si haces eso te vas a volver un influencer, y no queremos ser influencers. Queremos ser referentes. Queremos crear, construir un negocio en base a nosotros mismos para ayudar a otros.
Concéntrate en lo que tú eres, en las experiencias que tuviste, en los resultados que conseguiste. Y basa tu marca en tus gustos, no en tus títulos. Porque para mantener una marca personal debe gustarte lo que haces, esa es la tierra firme de tu árbol. Si la basas en tus títulos o en lo que "tendrías" que hablar o hacer, entonces será como plantarlo en arena. Tarde o temprano se vendrá abajo.
Imagina despertarte cada mañana con muchas notificaciones de ventas. Imagina que los referentes de tu nicho se comunican contigo porque necesitan tu ayuda. Imagina que la gente te agradece porque tu información le cambió sus resultados. Imagina que sientes que estás haciendo en el lugar correcto y el momento correcto…
Eso es lo que una marca personal sólida puede hacer por ti y mucho más. Y eso es lo que vamos a construir juntos en las siguientes páginas de este libro.
Tu marca no es un logo ni una paleta de colores. Sos vos, empaquetado con todos tus errores y también con todo lo que lograste.
Marca IA, capítulo 2
Capítulo 3
Todo empezó en una computadora.
No sé cómo comenzó tu historia, pero la mía fue en una computadora. Desde los 12 años ya me estaba metiendo en el mundo digital, pero sin saberlo, sin pensarlo demasiado. Para mí, en aquel momento, era un juego, algo que simplemente me gustaba. Pasaba horas frente a la pantalla, explorando, aprendiendo a manejar las herramientas que tenía a mi alcance. Pero no fue hasta los 15 años que las cosas comenzaron a tomar forma.
Quería destacar en Internet, como todos, y la manera de hacerlo en aquel entonces era con banners en los foros de internet. Si tenías uno, ya eras alguien. Si no, eras invisible.
Fue ahí donde conocí Photoshop. No sabía nada del programa, pero me puse a probar hasta que pude hacer esos banners que iban en las firmas de los foros. No sé si recuerdas de esos tiempos, pero si lo viviste, sabrás de lo que te hablo.
A partir de ahí, todo se fue dando, como si el camino ya estuviera marcado y yo solo tuviera que seguirlo. A los 19, ya estaba trabajando como diseñador gráfico, entrando en el mundo laboral con más ganas que experiencia, pero eso no me detenía. Quería aprender, quería avanzar.
Fui saltando de trabajo en trabajo, aprendiendo más con cada uno, hasta que un día me vi como director de arte en una productora digital. Estábamos haciendo cosas grandes, trabajando para marcas como Coca-Cola, creando juegos, aplicaciones, sitios webs... Pero todo eso, aunque suena genial, tenía un problema: no era mío. Yo era una pieza en una maquinaria más grande, ayudando a otros a construir sus marcas, mientras la mía, mi marca personal, ni siquiera existía.
Pasaron los años y seguí en la industria audiovisual, trabajando en comerciales, cine y televisión, haciendo videos para las mejores marcas.
¿Sabías que le hice una animación a Steve Wozniak, el co-fundador de Apple? No te preocupes, él tampoco lo supo. Dio toda una conferencia con una pantalla gigantesca de fondo, con la animación que yo le hice, frente a cientos de personas, pero tristemente nadie se enteró de que yo había hecho eso.
La creatividad siempre fue parte de mi vida, pero había algo que no cuadraba, algo que no me dejaba satisfecho del todo. A pesar de los proyectos, de las grandes marcas, seguía siendo invisible. El problema es que mi energía se iba apagando. Los clientes, los pagos que tardaban en llegar, la falta de un verdadero reconocimiento... era agotador. Entonces, como suele pasar en la vida, llegó el momento en que todo cambió: la pandemia.
El trabajo se redujo a casi nada y, de repente, me encontré frente a una crisis. Estaba cansado de trabajar para otros, cansado de esperar por proyectos que nunca llegaban. Y ahí fue cuando me hice la gran pregunta: ¿por qué no estaba trabajando en mi propia marca personal?
Si probaste un proyecto, y otro, y otro, y fallaste: eso no es fracaso. Es la prueba de que hay algo adentro tuyo que todavía no encontró su forma.
Marca IA, capítulo 2
Capítulo 4
¿Dónde estaba Richard?
Cuando te hablan de marca personal, muchas veces parece algo abstracto. Es un término tan amplio que algunos se imaginan una cosa y otros otra. Algunos creen que están construyendo una marca personal porque crearon un nuevo emprendimiento de tortas para cumpleaños y le pusieron de nombre “DivertiTortas”. Otros piensan que cómo siempre están subiendo fotos lindas a su Instagram y tienen likes, entonces están trabajando su marca personal. Pero ninguna de ellas lo está haciendo.
Bueno, yo era un tercer caso. Era el tipo que pensaba que tenía un nombre (una marca personal). Creía que por trabajar con tantas marcas reconocidas y por mi “background” en la industria, la gente me conocía. Que mentira me conté. Pasé años diseñando para otros: Coca-Cola, Movistar, Apple, Nike, grandes marcas... pero ¿dónde estaba Richard en todo eso? No existía. En el mundo digital, no había ni rastro de mí, de lo que hacía, de mi arte. Todo estaba en mi mente.
A lo largo de la vida, todos llegamos a esos momentos donde tienes que decidir. Ese instante en que, o cambias todo de raíz, o sigues en la misma rueda sin avanzar. Para mí, el punto de inflexión llegó cuando la pandemia puso todo patas para arriba. Mi trabajo se vino abajo, y con él, también se derrumbó mi motivación. Y no fue una caída lenta y gradual. De un día para otro, las cosas simplemente dejaron de funcionar.
Antes de la pandemia, ya venía con altibajos. Llevaba años trabajando para otros, creando campañas para grandes marcas, diseñando, dirigiendo arte en productoras, haciendo postproducción para comerciales de televisión, cine... Pero si bien todo eso parecía espectacular desde afuera, la realidad era que no estaba viendo frutos. Y eso cansa. Te desgasta trabajar en la marca personal de otros mientras la tuya no existe.
Entonces llegó la pandemia, y todo se detuvo. El trabajo se frenó por completo, las productoras con las que colaboraba ya no tenían proyectos, y el dinero dejó de entrar. No solo eso, ya llevaba un tiempo con un malestar general por la falta de estabilidad en mi emprendimiento. Mi estudio, Modo Studio, había sido mi sueño por cuatro años, pero ya estaba agotado de las idas y vueltas con los clientes, de los pagos que nunca llegaban a tiempo, de tener que negociar constantemente para obtener lo que merecía.
La pandemia fue el golpe final. Esa sensación de inestabilidad que venía arrastrando por años explotó en ese momento. De repente, me encontré sin trabajo, sin ingresos y sin la motivación de seguir haciendo lo mismo. Pero al mismo tiempo, esa crisis fue el empujón que necesitaba. Porque ahí me di cuenta de algo fundamental: había trabajado toda mi vida en las marcas de otros, pero jamás había construido la mía2103.
Y esa fue la gran revelación. Me pregunté: “¿Qué hago ahora?” ¿Sigo esperando que el trabajo vuelva a aparecer o empiezo a construir algo propio?. La respuesta fue obvia. No podía seguir esperando. Tenía que tomar el control de mi carrera655 y empezar a desarrollar mi propia marca personal.
Ahí fue cuando empecé a escuchar sobre los NFTs. No fue que me levanté un día sabiendo que esa era la solución, pero poco a poco la idea empezó a resonar. Ya estaba metido en el mundo del arte digital, haciendo mis propias obras en 3D, aunque nadie las veía. Sabía que tenía talento, pero no tenía idea de cómo comercializarlo. Había probado vendiendo arte digital como posters, buscando maneras de hacer que mis creaciones llegaran a la gente, pero nada funcionaba. La gente no sabía quién era Richard, no había rastro digital de mi trayectoria, y por más que estuviera trabajando en cosas increíbles, no podía capitalizarlo.
Pero con los NFTs apareció algo diferente. Vi la oportunidad de vender mi arte directamente al público, sin tener que imprimir ni enviar nada físico. Todo era digital, y ahí fue cuando las piezas empezaron a encajar. Mi experiencia en diseño y en la industria audiovisual, junto con mi obsesión por el arte digital, por fin podían ser canalizadas de una manera concreta.
Sin embargo, había un gran problema: digitalmente, no existía. Apenas tenía seguidores en Instagram, y la poca gente que me seguía no tenía ni idea de que yo hacía arte digital. No había coherencia en mis redes sociales, no tenía contenido que mostrara claramente quién era yo. Mi historia como artista estaba desconectada del mundo digital, y ese era el verdadero obstáculo. Por mucho que supiera crear arte, por mucho que entendiera cómo funcionaban los NFTs, si nadie sabía quién era, no iba a poder vender nada.
Ese fue el verdadero punto de inflexión. En ese momento entendí lo que significaba tener una marca personal. No era suficiente con ser bueno en lo que hacía, tenía que contar mi historia, tenía que hacer que la gente me conociera. Y, sobre todo, tenía que hacerlo rápido, porque las oportunidades no esperan.
¿Por qué no había trabajado en mi marca personal antes? Era una pregunta que me daba vueltas en la cabeza. Había pasado años ayudando a otros a construir su presencia digital, trabajando en las marcas de los demás, pero nunca me había detenido a pensar en la mía. Era un error, pero al menos ahora lo estaba viendo claro. Y lo mejor de todo es que tenía las herramientas para solucionarlo. Sabía diseñar, sabía crear contenido audiovisual, sabía contar historias. Tenía todo lo necesario para hacerlo, solo me faltaba empezar.
Y ahí es donde entró la explosividad, esa necesidad de actuar rápido, de ajustar todo lo que tenía a mi favor y lanzarme a construir mi presencia digital. Sabía que no tenía tiempo para pensar demasiado. El mundo de los NFTs estaba explotando, y si no aprovechaba el momento, me iba a quedar afuera.
Entonces, tomé todo lo que sabía, lo que había aprendido trabajando para grandes marcas, y lo apliqué en mí mismo.
Tuve que arrancar desde cero. Lo primero que entendí es que necesitaba crear esa marca personal para que la gente supiera quién era y pudiera confiar en mí. Porque, seamos sinceros, nadie te compra un NFT si no sabe quién sos. Puedes ser un crack, pero si en el mundo digital no hay ni una señal de tu existencia, es como si no existieras.
Pasé años construyendo las marcas de otros. Un día me di cuenta de que nunca había construido la mía.
Marca IA, capítulo 4
Capítulo 5
Limpiar el terreno.
Cuando te das cuenta de que necesitas una marca personal, lo primero que piensas es: ¿Y por dónde empiezo? Bueno, en mi caso, empecé por algo que ya tenía: las redes sociales. Pero al mirarlas, el desastre que encontré fue desmoralizante. Mi Instagram estaba lleno de fotos que no tenían nada que ver con lo que quería proyectar. ¿Quién era Richard ahí? Un tipo con fotos de plantas, viajes, alguna que otra imagen random, pero nada que dijera “este es un artista digital”.
Si alguien entraba a mi perfil, ¿qué podía pensar? Tal vez que era un tipo que sacaba fotos lindas en sus ratos libres, pero nada más. Y ahí está el problema: cuando la gente entra a tu perfil, tiene que quedar claro quién sos en los primeros tres segundos. Si no, perdiste la oportunidad.
Entonces, lo primero que hice fue limpiar el terreno. Empecé por archivar fotos. No las borré, porque hay cosas que, aunque no sumen a mi marca, son importantes para mi, para mi historia. Pero sí me aseguré de que las fotos que se veían en mi feed tuvieran coherencia con la nueva imagen que quería proyectar. Archivé, no eliminé, porque Instagram bloquea cuentas que borran muchas fotos. Esto me permitió mantener un orden sin perder nada para siempre y sin meterme en problemas con Mark Zuckerberg.
Fue un trabajo minucioso, porque tampoco podía borrar todo y quedarme con un perfil vacío. Si hacía eso, parecería que acababa de abrir la cuenta. Y ahí se genera otro problema: no hay historial = no hay trayectoria. La gente necesita ver que venís haciendo algo hace un tiempo, que no apareciste de la nada. Así que dejé unas pocas fotos, pero seleccionadas con pinzas. De repente, ya no era el tipo con mil fotos de sus viajes y de amigos, sino alguien con un historial mucho más claro y directo. Elegí las imágenes que hablaban de mí como artista, que contaban una historia coherente con lo que quería mostrar. Todo lo demás, archivado. El resultado, un Instagram con únicamente seis fotos.
Lo mismo hice con las redes que no me sumaban. Por ejemplo, Facebook ya no era relevante para lo que quería hacer. La verdad, nadie me iba a buscar ahí, y Facebook estaba muriendo poco a poco. Así que lo eliminé del mapa. Lo dejé todo en privado y a otra cosa. Fue una limpieza total. Me quedé con las redes que tenían sentido para mi nicho: Instagram, LinkedIn y Twitter. Estas tres plataformas eran las que los coleccionistas y la gente interesada en NFTs estaban usando en ese momento. El resto, fuera.
Una vez que limpié el terreno, me concentré en la coherencia visual y narrativa. No estoy hablando de hacer un feed perfectamente diseñado, con colores y tipografías iguales. Eso está bien para marcas comerciales, pero yo no soy una marca comercial, yo soy Richard. Por lo tanto puedo tener “caos” visual y no pasa nada. Lo que sí tiene que haber es coherencia en tu mensaje, en lo que quieres transmitir sobre quién sos y qué haces.
Por ejemplo, mi Instagram pasó de ser un album de fotos personales a una galería que dejaba claro que era un artista digital. Los rodajes en los que había trabajado, el proceso de creación de mis esculturas digitales, fotos mías esculpiendo… Cada cosa que subía tenía un propósito, y ese propósito era consolidar mi imagen como artista.
Y acá te quiero aclarar algo: no es que tengas que eliminar por completo tu vida personal. Eso tampoco tiene sentido. La gente quiere conocer al humano detrás de la marca. Así que dejé algunas fotos personales, pero de forma muy selectiva. ¿Tengo familia? Sí, y amo a mi familia, pero no necesitas ver veinte fotos de reuniones familiares. Así que dejé solamente una, la que más me gustaba. La clave es no dejar que esas fotos se conviertan en el foco de atención. Lo importante es que la gente, al entrar a mi perfil, entienda que soy un artista, pero también un tipo real, con una vida detrás. Un equilibrio hermoso.
Después, le metí mano a LinkedIn, porque ahí la cosa estaba peor. Tenía trabajos listados que no tenían nada que ver con lo que hacía ahora. No te imaginas lo que se siente cuando te das cuenta de que lo primero que la gente ve de ti es que trabajaste en McDonald’s. Se quedan con esa imagen mental y tu valor cae por los suelos. Así que tuve que hacer un ajuste fino y borrar todo aquello que no se alineaba más con quién ahora soy.
Actualicé toda mi línea de trabajo, completé la historia de mis proyectos más recientes y relevantes. Los trabajos que no tenían sentido para mi nueva marca personal, como esos que eran irrelevantes para mi carrera actual, los eliminé. Nadie quiere saber que fuiste jardinero si ahora sos un artista digital. No aporta nada. La coherencia también tenía que estar presente ahí. Tenía que quedar claro que había estado en esto durante años, aunque mi enfoque hubiera evolucionado.
Un pequeño truco que me ayudó mucho fue que, al subir algunas obras a Rarible (el mayor Marketplace de NFTs en ese momento), decidí poner en mi perfil de LinkedIn que era “artista digital en Rarible”. Y era verdad, porque ya había subido algunas obras. Sé que fue un poco jugado, pero funcionó. Me ayudó a construir mi nueva narrativa. Eso le dio a mi perfil un aire de profesionalidad que no tenía antes, y lo mismo hice en mi biografía de Instagram, donde también añadí que era artista en Rarible y los arrobé. De repente, tenía un perfil mucho más sólido y confiable.
Y eso es clave: la gente en Internet y en la vida misma, quiere ver que sos real y coherente con quien dices ser.
Fin de la muestra gratuita
Acá arranca el método.
Leíste los primeros cinco capítulos: la base. Lo que sigue son 21 capítulos sobre cómo volverte referente en tu nicho, crear contenido que enganche, armar tu producto high ticket y poner la inteligencia artificial a multiplicar todo eso.